Por Santiago López Quesada

Fui al cine y cuando volví a casa, algo se había ido. No puedo decir con exactitud que era aquello que me dejaba, pero logré sentir como se alejaba poco a poco.
Me senté en el balcón a mirar la noche, me quedé dormido sobre el vino y soñé. Soñé una niña que en la calle miraba una partitura y creaba melodías en su cabeza que le traían calor porque claro, este mayo estaba más crudo que los anteriores.
Me acerqué asombrado, casi hipnótico y le presté mi mano. La suya estaba mucho más caliente. Le pedí por favor que me cantara su canción, que moría de frío.

“Sobre las palmeras de este verano sin fín,
posa el tucán con su pico de colores,
lleva el disfraz del sol y de la noche
y canta pidiendo lluvia y amores”

Le pedí que la cantara otra vez y así lo hizo.
Es hermosa le dije con los ojos llenos de lágrimas. Su abuela se la había enseñado. Se la cantaba cada invierno, se la cantaba tirando humo por la boca, como ella ahora. Le pregunté si alguna vez había visto un tucán. Claro que sí me respondió. Cada vez que lo nombro, lo veo. Tiene el disfraz del sol y de la noche. Le dije que era cierto y que además, podía volar. Me dijo que si podía volar, debería hacerlo y no quedarse quieto pidiendo lluvia y amores. Le respondí que aunque volara, quizás no conseguiría que llueva. Me dijo que al menos lo hubiera intentado. Me lo dijo y se puso triste, y su mano comenzó a enfriarse. Me dio la espalda y puso la cabeza entre sus brazos. La abracé y la hice temblar.
Algo se había ido, y yo no podía saber que era. La solté rápido. Ella bajó el ritmo de los temblores y empezó a cantar.

“Sobre las palmeras de este verano sin fín,
posa el tucán con su pico de colores,
lleva el disfraz del sol y de la noche
y canta pidiendo lluvia y amores”

Yo la acompañé con el canto pero no lograba calentarme. Entonces me paré, abrí los brazos y me puse a saltar mientras gritaba cada vez más fuerte.

“SOBRE LAS PALMERAS DE ESTE VERANO SIN FÍN,
POSA EL TUCÁN CON SU PICO DE COLORES,
LLEVA EL DISFRAZ DEL SOL Y DE LA NOCHE,
Y CANTA PIDIENDO LLUVIA Y AMORES”

Y algo volvió, y nos envolvió.

 

El cuento fue publicado por primera vez en el blog Para las Abejas, que recopila toda la obra de Santiago López Quesada. Recientemente, una selección de sus escritos fueron editados como libro también, bajo el título Para las Abejas.

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