No son buenos tiempos para el norte y centro de nuestra querida América. Además de tener que soportar a Trump, tienen que lidiar con catástrofes naturales que azotan sus costas y quiebran sus pueblos y ciudades dejando víctimas y daños irreparables para su sociedad y economía. Después de Irma y sus secuaces que aún siguen soplando fuerte en el Caribe, un nuevo terremoto golpeó fuerte a México. El segundo en menos de quince días. El primero, de mayor magnitud, se produjo en la zona de Chiapas en la costa del Pacífico. Este último, registrado en la zona céntrica del país, de menor intensidad, todavía sigue contando víctimas entre los escombros.

Para entender un poco más sobre este fenómeno natural que aparece cuando quiere y destroza lo que encuentra a su paso, desde Wacho fuimos a preguntarle a un experto en la materia. El Ingeniero Agustín Bertero nos saca todas las dudas acerca de lo que es un terremoto, cómo se origina, cómo se mide y si se puede prevenir o hay que resignarse a curar. Que se doble pero que no se rompa.

Agustín es Ingeniero Civil egresado de la Universidad de Buenos Aires y tiene un MS en la Universidad de Berkeley en California. Actualmente se encuentra realizando un Doctorado en la Universidad de Buenos Aires y es parte del equipo de investigación en dinámica de estructuras.

 

  • ¿Por qué se produce un terremoto?
  • La causa fundamental por la cual se produce un terremoto es la actividad tectónica. Las placas que forman la corteza de la tierra están en constante movimiento unas con las otras. Ese movimiento relativo hace que se empiece a acumular energía de deformación. Cuando la roca deja de ser capaz de resistir las tensiones que se generan falla, y en ese momento se libera toda la energía acumulada en forma de terremoto. Chile es un ejemplo muy claro, allí la gran actividad sísmica se debe al encuentro de la placa de Nazca con la de Sudamérica.

 

  • ¿Y está actividad creció con los años? ¿Hay más terremotos que antes?
  • No hay nada que indique que haya más terremotos ahora que antes. A ver, una cosa es la amenaza sísmica que es la probabilidad de que haya un terremoto y otra es el riesgo, y esto tiene que ver con la exposición al terremoto. Eso es lo que creció mucho por el simple hecho de que hay más gente, más ciudades, edificios más altos. Hay que tener en cuenta que el terremoto en sí no es el que mata sino la estructura que nosotros construimos que se cae arriba de la gente. Entonces, no hay más terremotos que antes pero si mayor riesgo porque creció la población y las ciudades. Podes decir que hay mayor exposición a terremotos que antes.

 

  • El hecho de que este último haya sido justamente en la misma fecha que aquel recordado del año 85 es una casualidad. De todos modos, teniendo en cuenta esta “casualidad” y además sabiendo que hace unas semanas sufrieron otro, ¿Se puede decir que está es una época de terremotos?
  • No creo que haya una época de terremotos. No hay razón para creer que sí, y además ha habido casos de terremotos grandes en América que se dieron entre enero y febrero, como son los casos de Chile y Haití en 2010.

 

  • Lo que parece quedar claro, es que sí existen ciertas zonas propensas a sufrir estas catástrofes. Por ejemplo países como Chile y México.
  • Chile y México en particular son zonas de subducción. Esto significa que una placa se mete por debajo de la otra y eso posibilita la ocurrencia de sismos de gran magnitud. Por ejemplo, el terremoto famoso del 85 se produjo porque la placa de Cocos se mete por debajo de la de Norteamérica. De todos modos, al parecer estos últimos dos fueron sismos intraplacas, es decir, los dos se dieron dentro de la placa de Cocos.

 

  • ¿Y el hecho de que al mismo tiempo y en zonas cercanas estén ocurriendo huracanes tiene algo que ver en la formación de terremotos o vicecersa?
  • No creo que haya ninguna correlación entre estos últimos terremotos y los huracanes que están sucediendo en la zona del golfo de México. Como te dije antes, la fuente principal para que se produzca un sismo es la actividad tectónica.

 

  • ¿Y qué pasa con Argentina y en particular con Buenos Aires? ¿Estamos libres de terremotos?
  • Argentina no está exenta de terremotos. De hecho los hubo y grandes. Sobre todo en la zona de Cuyo hubo terremotos muy grandes el siglo pasado. Puntualmente se me viene a la cabeza el de San Juan en el 1944 donde murieron alrededor de 5000 personas. También hubo otro en la década del 70 en la misma provincia. Con respecto a Buenos Aires es mucho menos probable que se den, aunque no imposible. De hecho en el 1888 hubo un sismo con epicentro en el Río de la Plata que se estima que fue de magnitud 5.5 y ocurrió a unos 50 kilómetros de la ciudad. En el siglo XX también hubo terremotos en el Río de la Plata pero más cerca del océano, y más del lado Uruguay. Cerca de Punta del Este. De todas maneras, Buenos Aires también se ve afectada por sismos lejanos. Por ejemplo, en el 2015 cuando ocurrió el terremoto en Chile, muchos edificios altos como los de Puerto Madero tuvieron que ser evacuados por las aceleraciones que sintieron. Las condiciones del suelo en la ciudad tienen ciertas características que hacen que se amplifiquen los sismos que vienen de lejos.

 

  • ¿Cuándo se habla de magnitud a que hace referencia? ¿Qué es la famosa escala de Richter de la que tanto se habla?
  • La magnitud es una medida del tamaño del terremoto. Los terremotos se miden con sismómetros. Con eso medís las aceleraciones. Históricamente eso que se habla de la magnitud del terremoto se calculaba a partir de cosas medibles mediante estos instrumentos y la escala de Richter fue una de las más famosas donde básicamente se comparaban los registros con algún patrón arbitrario. Esas escalas hoy en día están en desuso porque parten de suponer que si crece la magnitud del terremoto entonces también crece en la misma proporción el efecto en la tierra, es decir las aceleraciones. Eso es válido solo para magnitudes menores a 7, pero cuando se llega a magnitudes mayores, esa escala empieza a saturar. Esto quiere decir que las aceleraciones cercanas al epicentro ya no crecen tanto como crece la magnitud. Ahora se utiliza otra escala que se llama escala de magnitud del momento que básicamente lo que mide es la energía liberada, y a esa energía la mide en términos del área de ruptura y las propiedades del material que se rompió, con lo cual es una escala mucho más objetiva y precisa. Entonces hoy el tamaño del terremoto se mide con la magnitud de momento, y es probable que cuando los medios hablan de escala de Richter, en verdad se estén refiriendo a la de magnitud del momento.

 

  • ¿Y los puntos de la escala como se miden? ¿Cuál es el parámetro?
  • La escala no es lineal. Para que te des una idea, un sismo de magnitud 7 libera 32 veces más energía que uno de magnitud 6 y libera mil veces más energía que uno de magnitud 5. Es decir que se multiplica cada vez que sube un punto. El de México de algunas semanas atrás fue de magnitud 8. No provocó tantas muertes porque se produjo en una zona más despoblada.

 

  • ¿Qué son las famosas réplicas?
  • Las réplicas son sismos más pequeños que se dan después del principal y tiene que ver con el hecho de que las placas y las fallas se siguen acomodando a los efectos de la rotura que produjo el terremoto principal.

 

  • ¿Se puede prevenir un terremoto?
  • La ocurrencia del sismo no se puede prevenir, pero en algunos lugares del mundo como California por ejemplo, está trabajando en sistemas de alerta porque cuando un sismo se produce, las ondas que se liberan viajan a una determinada velocidad y tardan un tiempo hasta llegar a los distintos lugares. La tecnología puede darte segundos muy valiosos para que te ubiques en un lugar seguro.

 

  • ¿Cómo deberían ser los edificios para que no se derrumben? ¿Es posible esto?
  • Todo se diseña para que el edificio no se caiga, lo que pasa es que como el sismo es un fenómeno incierto entonces la respuesta que va a tener la estructura es incierta también. Entonces se diseña para tener un cierto grado de confiabilidad de que el edificio no se caiga, pero sabiendo que se va a dañar si se produce un terremoto grande. Lo que uno elige es donde es preferible que se dañe, en qué puntos específicos puede deformarse mucho sin que eso implique el derrumbe. Que se doble pero no se rompa. Se busca que la estructura sea dúctil y al mismo tiempo rígida. Hay que jugar con estos parámetros. Porque si es demasiado rígido, quizás el edificio por fuera se vea intacto, pero todo lo que está dentro del mismo termine dañado. Esto en el caso de un hospital sería terrible. Imaginate que después de un evento de este tipo, lo que más se necesita es que los hospitales estén abiertos para recibir a los damnificados. Si los contenidos están dañados no se puede atender a nadie. Por otro lado, si no es suficientemente rígido, tal vez se deforme tanto que sea difícil repararlo. Justamente, algo que se busca ahora es hacer edificios que puedan ser reparados rápidamente después de la catástrofe. Los llaman edificios resilientes.

 

  • ¿Y los edificios que colapsaron en estos últimos sismos?
  • Esos edificios seguramente fueron construidos siguiendo diseños viejos, sin estos detalles de ductilidad que te comentaba. Hay un ejemplo interesante que es el de la ciudad de Los Ángeles donde hicieron un relevamiento de los edificios residenciales que ellos tenían construidos previos al nuevo reglamento de edificación y descubrieron que varios de ellos podrían colapsar con un terremoto grande. Por eso desde la municipalidad mandaron una ordenanza para reforzarlos. Esto es un ejemplo casi sin antecedentes de una ciudad que se pone por delante y se anticipa a la catástrofe.

     

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