Hace 525 años, Cristóbal Colón desembarcaba por primera vez en Guanahani, una islita de las Bahamas. Venía desde España por encargo de los Reyes Católicos con el fin de buscar rutas alternativas para el comercio con Asia.

¡Vaya sorpresa! En vez de orientales, Colón se topó con arenas blancas y agüita turquesa y tuvo el ojete de que en Guanahani vivían los tainos, un pueblo mansito, dispuesto a entregarle una copa de bienvenida, frutas pulposas y pantuflas para estar más cómodo.

Así lo describía Colón en su diario:

“Nos traían papagayos e hilo de algodón en ovillos y azagayas y otras cosas muchas, y nos las trocaban por otras cosas que nos les dábamos, como cuentecillas de vidrio y cascabeles. En fin, todo tomaban y daban de aquello que tenían de buena voluntad. Mas me pareció que era gente muy pobre de todo. Ellos andan todos desnudos como su madre los parió.”

“Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia.”

“Puédenlos todos llevar a Castilla o tenellos en la misma isla captivos, porque con cincuenta hombres los ternán a todos sojuzgados y los harán hazer lo que quisieren.”

*Aclaración: no está mal escrito, es como se escribía en la época*

Ante semejante recibimiento, Cristóbal decidió quedarse un tiempito. ¡Pintó crucero por el Caribe!

Fueron dos meses de viaje en los que Colón y sus hombres (76 en total), visitaron algunas islitas más de Bahamas, las costas de lo que hoy es Cuba y la isla La Española, donde hoy están Haití y República Dominicana.

Fue en esta isla donde encontraron oro. Al desembarcar ahí, Colón se hizo amigo del cacique Guacanagarix. Este, le ofreció oro a cambio de que los españoles lo protegieran de Caonabo, un cacique feroz de la isla que lo tenía como loco a él y a su gente.

Habiendo encontrado lo que tanto buscaba, en enero de 1493, después de haber pasado año nuevo mirando el mar, Colón dijo me vuelvo a Europa. Dejó un fuerte en La Española con 39 hombres con la excusa de proteger a Guacanagarix (duraron un pedo, Caonabo los liquidó a todos) y se llevó consigo un cofre repleto de oro, más algunas chucherías y un par de indios taínos para hacerlos desfilar por Europa.

san-salvador-3
Las costas de Guanahani

Imagínenese como estaban los reyes cuando lo vieron llegar a Colón. No solo venía con las manos llenas, si no que había podido “llegar a las Indias” por el oeste y encima, traía el cuento de que del otro lado eran mansitos y no conocían el filo de la espada.

Exultantes, los Reyes dijeron: “se va la segunda”. En septiembre de 1493, partió una nueva comitiva, también liderada por Colón, aunque esta vez, un poquito más grande. La nueva expedición, ya no zarpó con 3 carabelitas,  fueron 17 barcos con una tripulación de 1.500 hombres. Para este segundo viaje, los Reyes plantearon un claro objetivo: colonizar y predicar la fe católica en los nuevos territorios, nada de tomar sol y barrenar olas.

Para eso, el amigo de los reyes, el Papa Alejandro VI, les dio el derecho eclesial para conquistar y evangelizar sin culpa las nuevas tierras y decretó que cualquier cristiano que viajara para el oeste sin el permiso de los Reyes españoles, quedaría automáticamente excomulgado. Es decir, muerte dolorosa y pase directo al infierno.

Cuestión, que Colón se llevó a los muchachos de paseo por Cuba, Dominicana, Jamaica, Puerto Rico y varias otras islas de esas chiquititas que andan por ahí. En total Cristóbal estuvo tres años fuera de Europa. Volvió recién en 1496.

Aburrido de España, en 1498 Colón emprende su tercer viaje. Esta vez cae en Venezuela, se convierte así en el primer europeo en llegar a tierra continental “americana”, aunque todavía se creía que esas tierras eran Asia.

Es en este tercer viaje que la autoridad de Colón se empieza a diluir. Ya había varios españoles dispersos por Centroamerica y no les cabía mucho que Cristóbal y su familia monopolizaran el poder. Por ejemplo, los mejores “trofeos” se los quedaba Colón y si alguien quería volver a España necesitaba su autorización. También, otra cosa no menor teniendo en cuenta que eran casi todos machos, Colón les tenía prohibido “juntarse” con las mujeres taínas. Todo esto hizo que se generara una rebelión en las islas. El chisme llegó a España, asique para apaciguar las aguas, los Reyes mandaron a arrestar a Colón y a traerlo de vuelta.

Ya en España, los Reyes lo liberan con la condición de que renuncie a todos sus derechos en el “nuevo mundo”. Le permiten realizar una cuarta expedición pero con otro objetivo puntual, encontrar un paso martítimo hasta Oriente Medio.

Es así que en 1502, con 51 años, grandecito para la época, emprende su cuarto y último viaje. En esta oportunidad, bordea las costas de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Estuvo dos años y no logró encontrar el paso marítimo.

1024px-viajes_de_colon-svg
La ruta de los 4 viajes de Colón.

El 20 de mayo de 1506, Colón muere en Valladolid, España. Nunca supo que en sus cuatro viajes había llegado a un “nuevo continente”. Murió pensando que había descubierto nuevas tierras de las Indias. Fue tras su muerte que un tal Américo Vespucio se avivó que las tierras visitadas por Colón no eran parte de Asia.

Aunque fue plenamente consciente de la importancia que sus viajes tuvieron para el comercio y la economía española, nunca imaginó la importancia que tuvieron para la historia del hombre.

Su primer encuentro con los taínos, significó el encuentro de dos mundos que habían evolucionado en forma independiente desde el origen de la humanidad.

Las consecuencias de ese encuentro fueron y son millones. Hubo culturas que quedaron diezmadas, estudios estiman que en los primeros 130 años de conquista europea murió el 90% de la población nativa de América. También, se dio origen a nuevas sociedades mestizas con mezclas entre europeos, pueblos originarios y africanos. Además, la difusión del español y de la fe católica terminaron por convertir a ambos en la segunda lengua más hablada del mundo y en la religión con más número de fieles. La comercialización de “nuevos alimentos”, modificó por completo la dieta mundial. Se estima que el 75% de la base alimenticia que consume hoy la humanidad, proviene de alimentos originarios de América como la papa, el cacao, el maíz o el tomate.

220px-christopher_columbus

Aún hoy, la figura de Colón y lo que él representa sigue siendo objeto de grandes debates. Por ejemplo, en Argentina hace un año, se reemplazó una estatua que había de Colón en la Casa Rosada por una de Juana Azurduy, luchadora en las guerras de independencia hispanoamericanas. Este hecho despertó enormes polémicas entre defensores y detractores de Cristóbal.

Algo similar sucedió en el 2004 en Venezuela cuando el Consejo Nacional Indio pidió remover todas las estatuas de Colón y reemplazarlas por las del cacique Guaicaipuro, que lideró la resistencia a las invasiones españolas.

Con todas sus luces y sombras, es innegable que hace 525 años, gracias o por culpa de la curiosidad y ambición de un tal Cristóbal, el mundo cambió para siempre.

 

 

 

 

Comentarios

Comentarios