Por Lautaro Kermen
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Fotos Daniela Berlot

Es 31 de octubre y el sol pega bastante fuerte en la Ciudad de Buenos Aires. Como sucede de lunes a viernes de 12 a 13, la voz de Julián Kartún es la que comanda La Hora Animada por Futuröck. Al finalizar el programa, el cantante de El Kuelgue va a dedicar algunos minutos de su vida para charlar con Wacho sobre su pasado, presente y futuro. Por sugerencia de Kartún, terminamos en un pequeño restaurante de barrio en el que suena Andrés Calamaro de fondo y solo hay una pareja hablando.

Se acerca el mozo y nos pregunta: “¿qué van a pedir?”. Julián señala un cartel que está colgado en una de las paredes del lugar y pide un tostado árabe de jamón y queso pero aclara “sin jamón, con tomate”. El hombre no anota, retiene el pedido en su cabeza y se retira.

 

-Estás cerca de cumplir 34 años ¿cómo los recibís?

-Bien, contento, me gusta cumplir años, sobre todo en esta época del año que empiezan los calorcitos. Tengo un fondo en mi casa con un jardín copado así que aprovecho y lo disfruto invitando amigos y celebrando. Me gusta celebrar.

-¿De cuántos años te sentís realmente?

-De 27, como que de repente paso todo muy rápido. A esa edad estaba más o menos haciendo la misma vida que hago ahora. Me acuerdo que antes veía a mis amigos que tenían 34 y me parecían muy viejos. Ahora estoy yo ahí. Podría tener 27 igual.

-La suerte y el sacrificio son dos factores importantes para alcanzar objetivos ¿Cuál crees que influyó más en tu carrera?

-Creo que son las dos cosas, hay que tener suerte para poder elegir hacer lo que te gusta y tener el tiempo de poder dedicarte a eso. Lo mío más que esfuerzo fue inquietud y curiosidad, esas son las claves de mi laburo. Dentro de esa inquietud y esa curiosidad hay mucho juego, pero claro que el esfuerzo y el sacrificio estuvieron para que las cosas salgan medianamente bien. Considero que todo es como un ensayo, una prueba piloto de algo que puede estar mejor en algún momento. La idea es ir puliendo el laburo de uno.

-El humor es una de tus herramientas de trabajo ¿Hay algo que te haga enojar?

-Muchas cosas me enojan, no siempre estoy contento. Suelo estarlo en mis laburos y en el escenario pero porque es lo que intento transmitir, pero en general me duelen mucho las injusticias, me molesta que las cosas no salgan como las planee.

-¿Alguna vez te sentiste excluido de algún lugar?

-Sí, me pasa todo el tiempo. No entiendo qué es lo que vota más del 50% de la gente con la que vivo en Capital y me siento muy afuera de eso, del país digamos. Me siento muy afuera de la gente que consume muchos medios de comunicación. Ni más ni menos, pero no pienso ni voto de la misma forma.

-¿Consumís medios de comunicación?

-Más que nada a través de las redes sociales e internet. No suelo leer los diarios y miro muy poca tele, de hecho no tengo . Siempre me sonó medio snob esa idea de “no tengo tele” pero es la verdad. Miro muchas películas. Por otro lado, las redes son muy importantes, sirven para mostrar el laburo que cada uno hace. Además es algo que siempre está al instante y ese mismo momento, son un arma muy poderosa de difusión.

-A mediados de este año tocaron con El Kuelgue por Francia ¿Cómo vivió la banda esa experiencia?

-Nos divertimos mucho. Imaginate a cinco amigos desde la secundaria sueltos en París, correteando por ahí en verano, fue bárbaro. Hay mucha gente argentina que está viviendo en Francia, o cerca, y como vendimos la fecha con bastante tiempo de anticipación, muchos tuvieron la posibilidad de organizarse y caer. Había personas que pasaban por ahí y se prendían, fue tanta gente que tuvimos que cortar la cuadra. El show fue en un bar chiquitito. Si bien nosotros dejamos de tocar en lugares “más precarios”, allá volvimos a ese tipo de lugares y la verdad que estuvo bárbaro. Nos trajo varios recuerdos. Son lugares donde te ven de costado, hay gente comiendo o que está ahí pero que no le interesa nada. Te peleás con el sonidista porque no se escucha. Son lugares de batalla a full.

-Están próximos a sacar el cuarto disco de la banda ¿qué diferencias notás con respecto al primero (Beatriz) en cuanto a procesos y contenido?

-Son muchísimas. Cuando grabamos Beatriz estábamos estudiando todavía y los temas tenían mucho juego,  mucha improvisación. Ahora aparecen nuevas búsquedas, nuevos sonidos. La lírica ya no es tan chistosa sino que se convirtió en algo más absurdo. Además nuestros presentes eran muy diferentes, teníamos veintipocos y ahora tenemos treintipocos. Tenemos un sonido bastante más profesional, nos fuimos perfeccionando y grabamos en mejores lugares, por lo que el sonido es mejor.

-¿Se ensayan las improvisaciones de los shows?

-Para improvisar hay muchas técnicas con miles de variables, no es fácil, no es que tenés que decir lo que se te ocurre en el momento y chau. Hay que aceptar lo que dice el otro, tenés que probarlo, repetirlo, jugar con el error, aprovechar la potencia de ese error y readaptarlo. Hay un ensayo de improvisación previo, pero también improvisamos en vivo. Lo lindo de las improvisaciones es lo que pasa en el momento y la recepción que tiene la gente. Si hacés algo que está ensayado la gente se da cuenta, en cambio si improvisás y te equivocás en el momento, existe esa potencia del error.

-¿Con qué se va a encontrar la gente que vaya cualquier jueves de noviembre a Niceto?

-Con un show muy preparado, muy ensayado y muy performático. Van a ver diferentes personajes, performances en vivo e invitados muy interesantes. Además si llegan a ir más de una vez van a encontrarse con shows totalmente distintos porque las listas de los temas son totalmente diferentes. De alguna forma, los shows son una foto del momento que está transitando El Kuelgue hoy después de tantas giras y tantas fechas.

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El mozo interrumpe y le sirve a Julián el tostado, quién de una manera muy respetuosa le recuerda que había pedido de tomate y queso (el mozo trajo de jamón). El hombre se disculpa y le retira el plato. Kartún reflexiona: “No era muy difícil, daaaale. Había quedado claro ya”.

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-Estuviste grabando para la serie Sandro de Amércia ¿de qué se trata tu personaje?

-Está en la primera etapa de la vida de Sandro, en los 60’,  es uno de los músicos que arranca a tocar en Los de Fuego, la primera banda que tuvo. Soy el bajista y al principio canto hasta que en uno de los shows me agarra una especie de pánico escénico y me bloqueo, entonces Sandro agarra el micrófono y la rompe. A partir de ese momento, él queda como cantante.

-¿Te costó lograrlo?

-No, de hecho fue muy agradable hacerlo. Tenía muy buen contenido y que sea de época me pareció espectacular. Tenía el vestuario, el maquillaje y el peinado de los 60s.

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El mozo interrumpe nuevamente y deja sobre la mesa el tostado de tomate y queso. Julián agradece y confirma: “Ahora sí”.

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-¿Cómo fue el proceso que transitaste desde aquel pequeño niño actor hasta el Julián de hoy?

-En principio hay que dejar bien claro que la vida del actor no es para nada fácil. Te tenés que adaptar siempre a lo que busca el productor o al personaje que busca el director. De pendejo actuaba donde me tocaba, hubo un tiempo en que quería irme a vivir solo y tuve que laburar mucho en publicidades o cosas horribles. Si el actor no se inventa a sí mismo no lo va a inventar nadie. Después de un tiempo empecé a generar proyectos propios, a escribir y dirigirlos. Nosotros los actores nos inventamos esos lugares donde podemos actuar nosotros mismos. Eso me fue modificando, me fue poniendo un poco más exquisito. Ahora no sé si te actúo en una telenovela, pero bueno, el actor también tiene que comer. Hay algo ahí de tener que entregar el culo para morfar viste, para pagar el alquiler.

¿Alguna vez rechazaste una propuesta laboral?

-Muchísimas, ahora me llaman mucho para conducir eventos vestido de Caro Pardíaco, cumpleaños de 15 por ejemplo, y ese tipo de cosas que hoy prefiero no hacerlas. En 10 años, si no tengo plata lo voy a hacer, pero hoy no.

-En los créditos de Guiso de confianza dice “idea original: Julián Kartún”. ¿Cómo surgió esa idea?

-Nació en las giras de El Kuelgue, tirando propuestas y cagándonos de risa de cosas muy absurdas. Es un zapping muy ridículo que no termina de tener un hilo conductor y que muchas veces te lleva a pensar “¿Qué fue esa deformidad?” Me encanta ese humor porque tiene una crítica muy sutil, no tiene bajada de línea y es independiente. Lo hicimos entre amigos, no hubo que pensar papeles para nadie, se dio de una manera muy orgánica. Hay muchos amigos que no son actores pero para esa idea se re prendieron.

-¿Se extraña CUALCA?

-No sé, porque todos seguimos teniendo la posibilidad de crear nuestras cosas. Por ahí lo que si extraño es el grupo. Era bárbaro juntarnos una vez por semana y contar lo que nos había pasado y en base a eso armar los guiones de algo que después formateaba Malena y el resultado era perfecto. Eso es algo que extraño de CUALCA. Igual, quién te dice que en algún futuro no se pueda hacer de vuelta.

-¿Qué significa para vos La hora animada?

-Es un espacio donde puedo jugar, hacer personajes y poner música, que es lo que más me gusta. Puedo poner artistas nacionales emergentes y no tanto, invitar amigos a mostrar su música y además formar parte de un colectivo tan importante como es Futuröck. El lenguaje radial me parece maravilloso.

-Creaste un personaje muy simpático que paradójicamente tiene página en Wikipedia y vos no ¿Cómo nació Caro?

-Además tiene más seguidores en Twitter que yo -jaja-. Nació boludeando en mi casa, como las mejores cosas, nacen boludeando y después perfeccionándose. Hicimos un micro que era en una sala de espera donde Caro se encontraba con Malena y nos cagamos tanto de risa que dijimos “che hagamos otro”, y nos cagamos de risa el doble. Después decidimos hacer un capítulo que sea de ella sola y una vez que se hizo pegó a full y quedó.

-¿Es un personaje que aparece espontáneamente o tiene sus momentos específicos para aparecer?

-Por momentos aparece menos. Todo este tiempo de elecciones en que las redes sociales estaban medias manchadas y no daba para hacer humor con ciertas cosas, apareció muy poco. Lo mismo en teatro. Este año no hicimos ninguna presentación porque Noche de fresas – la obra protagonizada por Caro – se tomó un tiempo y va a volver el año que viene. Igualmente, no va a ser el Show de Caro, va a ser alguna participación, estamos preparando el show con Felix (Buenaventura) y Juli (Lucero) para que pueda volver a tener su espacio.

-¿Estás en pareja?

-Sí, estoy de novio con Belén (Chavanne) y lo disfruto mucho. De hecho, ahora me está esperando para ir a comer algo porque mañana se va a México.

-Recién decías que con casi 34 te sentís de 27 ¿Cómo te imaginás en 5 años? ¿Te gustaría tener familia?

-No muy lejos de lo que me está pasando ahora. Hace cinco años tenía una vida bastante parecida. Quizás El Kuelgue llevaba menos gente y me conocían menos, o por ahí cobraba menos. Me encantaría tener material nuevo de El Kuelgue con el que esté contento y que me permita viajar con mis amigos a mostrar mi arte. También querría tener algún espectáculo en cartel y bueno, ojalá sufra lo menos posible. Tengo la idea de que en la vida es inevitable el sufrimiento entonces lo que espero de acá a 5 años es sufrir lo menos posible. Y familia sí, me gustaría tener en el mediano plazo.

 

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