El año empezó con tres chicas arrestadas por sacarse el bikini en la playa. Los pechos siguen reservados para el prime time de la tele y los kioscos de revistas.

Aunque Hollywood no supo qué película ganó el Oscar por fin pudo decirnos los nombres de los que hace años vienen abusando de su poder.

Por casa pasó algo similar. Nos enteramos que a varias figuritas del rock y al autor del Combustible Espiritual les gusta dar palmaditas de aliento de la cintura para abajo. Give me five.

¡Más noticias del norte! Trump encontró en Kim-Jong a un brabucón de su tamaño. Pongan los pochoclos que la bomba está por explotar.

Calentitos en casa prendimos la tele para ver cómo huracanes se llevaban puesto todo, España se separaba, Nico Repetto se calzaba el pasamontañas, México temblaba, Mayweather boxeaba y las parejas se peleaban por andar pidiendo la puntita.

Los políticos no se animaron a decirnos lo que pensaban, pero nos obligaron a votarlos en agosto y en octubre.

Recién cuando llegó diciembre, a fuerza de gases y balas de gomas nos enteramos de sus verdaderas intenciones.

Para calmar todo este stress, los chicos dejaron por un rato el celular e hicieron girar el spinner.

La revancha de Olavarría al Indio le salió mal y la negligencia de algunos nos dio dos nuevas muertes. Mejor seguir bailando Despacito o ver a Soda en la butaca de un teatro.

Tras una semana de estar desaparecida, a Micaela García de 21 años la encontraron sin vida. Un imbécil desde la tele se animó a decir que las chicas no pueden caminar solas de noche y provocó que el grito de Ni una menos se volviera más potente que nunca.

Un chico de 28 años pasó 78 días sumergido en el agua helada mientras en tierra firme aseguraron haberlo visto un 20% en Chile, sentado en una terminal de Tartagal y andando en camioneta por Esquel.

El RAM se convirtió en el nuevo enemigo y eso justificó dispararle a uno de sus integrantes por la espalda aunque apenas tenía 22 años.

Este año los jóvenes no zafamos.

¡Pero que no decaiga! Aún con los huevos en la garganta conseguimos pasajes para el Mundial.

La marihuana medicinal se hizo ley, pero a los que la necesitan todavía les cuesta conseguirla.

Tenemos billete de 1000. ¡Cada día más millonarios!

Pasó un año y pasó todo esto. También pasó mucho más.

Los que no pasamos somos nosotros, que seguimos acá. Angustiándonos por lo que no nos gusta, alegrándonos por lo que creemos que está bien y haciéndonos cargo de lo que nos toca.

¡Qué arranque otro año Wacho!

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