“El secreto de una familia feliz es una mujer bien dormida”.

Eso dijo una compañera de trabajo, de unos 28 años, en la sobremesa de un almuerzo y casi me atraganto con un sanguche de miga. A raíz del comentario, me puse a pensar en todos los secretos y tips que las mujeres recibimos a diario por parte de familiares, pseudo amigxs y medios de comunicación para ser felices y estar bien – como si por default siempre estuviéramos tristes y mal-.

¿Cuántas veces se nos habla en modo imperativo? ¿Cuántos consejos no solicitados toleramos todos los días? El resultado de mi reflexión fue lo que esperaba, encontrarme con un rosario de órdenes maquilladas en títulos amigables de color rosa, refranes de la abuela y modelos de súper mujeres que son más destructivos que la Coca Cola.

Aquí va un pequeño racconto de cómo ser feliz si sos mujer según todos menos vos:

Hay que tener una relación estable pero fogosa. Darse gustos – ¡los permitidos!- y hacer ejercicio físico tres o cuatro veces por semana. Comer variado y tomar mucha agua. Hay que tener una vida profesional exitosa, ser creativa, encontrar la manera de usar post its de colores y llegar a tu casa con ganas de ponerte lencería comprada por Instagram y coger con poses de kamasutra.

Hay que leer. Si puede ser algún autor existencialista proveniente de una economía emergente y  educado en el primer mundo, mejor. Hay que vestirse canchera, siendo fiel a tu estilo y tu personalidad sin descuidar las tendencias.

Lo ideal sería tener hijos y ser buena mamá: atenta y relajada, compañera y estimulante. Hay que conservar las amistades, organizar escapadas de fin de semana, tener muchos grupos de Whatsapp. Es recomendable vivir en una casa linda, decorada, con cuadritos que recen frases positivas que inviten a soltar, viajar o sonreír; sin ser esta una enumeración taxativa.

Hay que tener también un ‘toque feminista’ y ser ‘copada’, jamás alterarse. Hay que jugar y animarse, viajar como si alguien más pagara la tarjeta. También conectarse con el cuerpo y aspirar al nirvana, a la vez que desplazarse con gracia por retiro o constitución. Hay que hacer detox o la dieta paleolítica y bajar una aplicación para meditar a la mañana. 

Hay que transitar la menstruación como si nada, porque nada nos detiene, somos pibas Nike. Hay que amar nuestro cuerpo como es, siempre y cuando esté dentro de los parámetros amables. Hay que combatir el estrés, conocer de astros y usar cremas naturales que no pierdan la eficiencia. Hay que probar cosas nuevas, hacer cursos por placer,  tener las uñas bien pintadas y vivir siempre el momento mientras hacemos todo lo enumerado anteriormente.

Finalmente, lean con atención: tenemos que descubrir nuestra fortaleza, alcanzar nuestras metas, volver a enamorarnos, recibir feedback, entender a los hombres, soltar los miedos, amigarnos con la culpa, cortar con la queja, jugar y aflojar. O al menos, así lo indican las tapas de algunas revistas.

Por LS

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