Hace mucho tiempo que tengo esto en mi cabeza. Llegó el día.

Todo está en mis manos.

Qué lejos está mi familia y cuanto los necesito ahora. Mis amigos, mis compañeros del alma, ya me ayudaron todo lo que pudieron, pero si no cumplo con mi parte nada de lo que hicieron va a servir. Que injusta que es la vida. Soy el tipo más inseguro del mundo y me toca convivir con esta presión.

Tengo que dejar de caminar en círculos, me estoy mareando. Se me viene el abismo encima. ¿Vuelo o no vuelo?

Todo está en mis manos

Desde chico que me pasan estas cosas, ya tendría que saber manejarlas. Lo hablé una y otra vez con el psicólogo, pero esto es demasiado grande. Aunque me lo haya imaginado mil veces, estar acá parado es mucho más difícil de lo que pensaba.

Todo está en mis manos

Me parece que me mee un poquito.  Como me tiemblan las patas.

¡Basta! Tengo que parar. Exacto. Eso tengo que hacer. Quedarme parado. Quieto. Estoy seguro que mis amigos me pedirían eso.

Todo está en mis manos

¿Y si me tiro? Por ahí es lo mejor. Igual no me puedo tirar así nomas, tengo que ver adonde y esperar el momento justo. Ya el de negro está a punto de llamarme y le tengo que hacer caso. No puedo retrasar más esta decisión. Llegó la hora

Acaricio el fierro que está muy cerca de mi cabeza. Lo agarro con más fuerza y vuelvo a dudar.

Todo está en mis manos

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip

¡Atajó el arquero! Se tiró de manera increíble a su palo derecho. Voló como un pájaro y se quedó con la victoria ¡Atajó el arquero señoras y señores! Son los campeones. Al fin son los campeones.  Se lo veía muy nervioso antes de pararse bajo los tres palos, pero nada de esto se notó a la hora de tapar este penal. Suspira y llora al mismo tiempo mientras se abraza con sus compañeros. Caen lágrimas de felicidad, de orgullo y satisfacción porque consiguió lo soñado y de una vez por todas la pelota está en sus manos.

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