Capaz que sobre esto ya escuchaste un montón, pero realmente creemos que es importante que lo sepas y que lo entiendas. Así que vamos a intentar hacer didáctico un tema que muchos quieren que no te importe porque saben que información es poder.

La noticia es la siguiente: sale a la luz que la consultora política Cambridge Analytica tuvo acceso a 50 millones de perfiles de usuarios en Facebook y que operó sobre cada uno de ellos para torcer su voto en las últimas elecciones presidenciales de EE.UU. La consultora hizo este trabajo para Donald Trump.

Ok. Esa es la noticia, pero ¿qué significa todo esto? ¿Trump ganó gracias a ellos? ¿Cualquiera tiene acceso a nuestros datos? ¿Tan fácil es convencernos de votar a quien no queremos?

La respuesta a cada pregunta puede ser Si y No, depende de quién te la conteste. De hecho, en Wacho tenemos los que responden una o la otra. Por eso, te vamos a dar alguna información para que vos saques tu propia conclusión.

Primero lo primero ¿Qué pasó?

Tanto Facebook (dueña de WhatsApp e Instagram) como Google (YouTube, Android, Gmail, etc), Microsoft (Windows, Explorer, Hotmail, Linkedin, etc) y tantas otras empresas, se encargan de recolectar “datos” de sus usuarios y a partir de esto determinar posibles comportamientos.

Por ejemplo, si vos seguís a Macri en Instagram, le diste “Like” a una foto de Vidal en Facebook y compartiste en WhatsApp un video en contra de Cristina, para Zuckerberg vos sos un claro votante de Cambiemos (probablemente no se equivoque).

Ahora, si vos no seguís a ningún político, en Facebook le diste “Like” a una foto que critica el aumento de tarifas y en WhatsApp compartiste un video que festeja el avance de las causas contra el gobierno anterior, para Facebook sos un votante indeciso.

Si esta información además de Facebook la tiene algún contendiente político obviamente que la va a usar a su favor. Esto fue lo que pasó en EE.UU.

La consultora Cambridge Analytica tuvo acceso a 50 millones de perfiles y se presume que sobre cada uno de ellos lanzó una campaña específica. En aquellos perfiles que tenían una tendencia definida a votar a Trump les hicieron llegar información falsa y real para que mantuvieran su decisión. Al mismo tiempo, sobre aquellos perfiles de votantes que se mostraban indecisos, se encargaron de mandarle información falsa y real sobre Hillary que los hiciera desistir de votar por ella.

“El Papa Francisco apoya la candidatura de Trump”.

“Hillary Clinton vendió armas al Estado Islámico”.

“Denzel Washington avaló al candidato republicano”.

“El ex presidente Bill Clinton mantiene una relación romántica con Yoko Ono”.

Crease o no, esas fueron algunos de los títulos que recibieron los votantes norteamericanos antes de las elecciones y crease o no, estos influyeron en los votos de muchos de ellos.

¿Estoy yendo muy rápido?

Te pongo otro ejemplo que te puede sonar más cercano. ¿Viste que cuando buscás en Google “heladera” y en seguida te empiezan a aparecer avisos de heladeras? Bueno, eso lo hace el buscador en forma automática porque está programado para asumir que vos querés comprar una heladera.

Imaginate que Google además de saber que querés una heladera sabe que comida te gusta, cada cuanto cocinás, las medidas que tiene tu cocina y el barrio en el que vivís. Entonces te va a recomendar la mejor heladera para vos y vos probablemente no te puedas resistir de comprarla.

Con lo de Facebook pasó exactamente eso. Le dieron a cada usuario argumentos “irresistibles” para orientar sus votos según lo que la consultora quería. Es difícil saber si realmente tuvieron éxito pero asusta saber que la gente que se dedica a esto cree que las personas somos tan fáciles de manipular.

Probablemente vos pienses “Esto es lo que hacen los medios todo el tiempo, tiran títulos para convencerte de lo que ellos quieren”. Si, es verdad, todos los medios (hasta Wacho) tienen una línea editorial y sobre esa editorializan la información, pero la particularidad de este caso es que al acceder al perfil detallado de cada persona se creó una campaña específica para persuadir a cada uno. Es decir, a diferencia de lo que hacen los medios que difunden información en forma masiva en este caso lanzaron mensajes personalizados para cada persona.

Capaz que vos decís, esto solo pasa en yanquilandia a mí nunca me va a pasar. ¡Error! Según una investigación del canal inglés Channel 4 Cambridge Analytica también trabajó para influir en elecciones argentinas. No revelaron ni quiénes los contrataron ni para que elección.

Entendido esto, viene una nueva pregunta ¿Cómo hizo esta consultora para conseguir todos estos datos? ¿Se los dio Facebook?

No, fueron los mismos usuarios los que cedieron su información.

El psicólogo Aleksandr Kogan creó una aplicación dentro de Facebook para que la gente pudiera “entender su personalidad digital”. Se llamaba This is your digital life (Esta es tu vida digital) y era como esos típicos tests de personalidad que contestás cuando estás aburrido en el laburo.

“Descubrí si sos vengativo” “Enterate según tu signo quién es tu pareja ideal”

La aplicación fue descargada por aproximadamente 270 mil personas. Al bajarla los usuarios daban su consentimiento para que esta accediera a todos los datos cargados en sus perfiles de Facebook (me gusta, páginas seguidas, comentarios, conversaciones, etc) y en los de sus contactos. Esto último fue lo que permitió que la base se ampliara a 50 millones de usuarios.

“Amigos vendiendo sin querer la información de otros amigos”

Casi nadie sabía que estaba aceptando dar toda su información ya que esto figuraba en la “letra chica”, ese contrato larguísimo que te ponen antes de aceptar o no algún producto y que nadie lee.

Cambridge Analytica le compró al Dr. Kogan todos los datos que había recolectado y lo que sigue es lo que ya te conté.

Miles de manipulaciones como esta hubo a lo largo de la historia y no todas fueron políticas: obras sociales que le compran a los hospitales el historial clínico de sus pacientes para venderles el “servicio que necesitan”, abogados que le pagan sobornos a la policía para saber a quién le hace falta un defensor, y así podemos enumerar miles casos.

Lo particular y más terrible de lo que pasó en EE.UU. es que desnudó la desprotección total que tenemos todos los que estamos casi obligados a vivir con Gmail, Hotmail, WhatsApp, Chrome, Android, Facebook, Messenger, Explorer, Linkedin, Apple, Skype, Telegram o cualquiera de esas.

Me acuerdo cuando me hice Facebook en el 2008, tenía 19 años. No estaba muy seguro de qué era o para que servía, lo usaba como una herramienta para el chamuyo frente a mi timidez. Hoy habiendo pasado 10 años, me asusta saber toda la información que le di y más me preocupa saber que se la voy a seguir dando. Porque aunque me borre de una red voy a seguir administrándole datos a otra.

Lamentablemente casi que dependemos de estas empresas ya sea para trabajar, comunicarnos con familiares o entretenernos. Y estas, que se venden como nuestros amigos no hacen más que vendernos a nuestros enemigos.

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