“Eso es ilegal y los pibes lo sabían. Ellos se quisieron matar”. Frases como esa y algunas peores, se dijeron ese 16 de abril del 2016 y todavía se repiten con bastante liviandad.

Ninguno de los cinco chicos se quiso matar, tampoco los otros cinco que quedaron internados. Si se hubieran querido matar se tomaban dos botellas de whisky, que es legal y que se compra en cualquier supermercado.

Lo que pasó en la Time Warp, es muy triste, no sólo porque los chicos tenían entre 17 y 25 años, es muy triste porque va a volver a pasar, porque seguramente en este momento en algún lugar ya está pasando y por que en estos dos años ya pasó.

No hace falta que sea un fin de semana ni una fiesta electrónica ni que se consuman drogas para que alguno de nosotros sufra por negligencia. No sólo por negligencia del Estado o de algún empresario, si no por negligencia de todos. Esto sigue pasando porque entre nosotros no nos estamos cuidando. Sé que no todos actúan de la misma forma y no todos tienen el mismo grado de responsabilidades. Pero creo que en términos generales funciona así.

En los últimos años nos educamos con la consigna del no te metas. Una consigna que bien aplicada podría ser no molestes al otro pero que mal aplicada es no estés con el otro. Creo que la mayoría optamos por la segunda opción.

Si pensamos que el problema fue Superman, nos equivocamos, mañana va a aparecer Batman. Cómo en algún momento creímos que era Chabán y después descubrimos que también existía Conci.

El problema creo yo, es que siempre optamos por lo fácil y lo fácil es no hablar. Algunos desde la tele dicen: “padres hablen con sus hijos”, pero nunca te dicen sobre qué.

Un padre, un amigo, un tío, un maestro, el Estado o quién sea, no tiene que hablar sólo para decir que algo es malo. Hay que hablar para preguntarnos ¿Cómo estás? ¿Qué te gusta? ¿Qué querés? Y después no indignarnos con la respuesta. Hay que respetarnos en nuestras diferencias e individualidades.

Particularmente con las drogas, creo que hay que hablar, pero hay que hablar en serio.

Qué algo esté prohibido por ley no lo hace necesariamente malo. La ley prohibía que las mujeres voten, que las parejas se divorcien y que otras se casen. Con esto no quiero poner en igualdad a derechos individuales con la legalidad de sustancias, pero si decir que como con tantos casos, la sociedad se debe un debate serio sobre las drogas.

Porque de vuelta, si nos indignamos sólo por Superman mañana aparece Batman.

Con mucho grado de cinismo, algunos quieren creer que las drogas existen sólo dónde hay música. Las drogas existen en todas partes. Existen en Costanera, pero también en Microcentro y Tribunales. Existen en los dos lados de Libertador. Existen adentro de universidades y de casillas.

Tenemos que asumir que esto existe pero también entender que droga no es sólo lo ilícito. Algunos dicen: “se drogan para evadir la realidad” y acto seguido se sientan a ver 3 temporadas al hilo de House of Cards o hacen un viaje entero en subte mirando el celular. No digo que la tele sea droga, pero si que el bloqueo a la realidad se puede dar de múltiples formas y el problema es justamente que nos esforzamos en evadir al otro.

Pienso en serio, que si no empezamos a mirarnos, a respetarnos y a hablarnos, por más que metamos presos a doscientos empresarios de la noche o desbaratemos seiscientos camiones con PMMA, cosas como las de la Time Warp van a seguir pasando.

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