Por Toto Plibersek

Hoy te pido que imagines.

Imaginate que tenés un pibx de veintipocos. Imaginate que va a la universidad pública.

Una tarde llegás a las siete, cansadx de laburar ocho o nueve horas. Tu hijx está sentado en el living o en el comedor mirando una película por Netflix. Debería estar cursando.

– ¿Qué hacés acá? ¿No tendrías que estar en la facultad?

-No, los docentes están de paro.

Vos puteás.

-Esperá, viejx. Dejame que te explique.

Tu hijx te cuenta que las 57 universidades nacionales no empezaron el cuatrimestre y que no es una cosa exclusiva de su facultad. Te dice que las causas son múltiples pero la más obvia, la que sale a la luz, es el tema de la plata: en la última reunión que los gremios docentes tuvieron con el Estado se les ofreció un aumento salarial de un 15% más dos cuotas no remunerativas – una de $456 y otra de $228 – a liquidarse por única vez en noviembre y diciembre respectivamente. La inflación, a hoy, es de alrededor de un 32%. Imaginate que tuvieses que hacer exactamente el mismo laburo que estás haciendo hoy pero por un 20% menos de plata.

Dos lucas cada diez. Una luca cada cinco. Hay algo que no cierra.

Un docente titular con dedicación exclusiva sin antigüedad – un jefe de cátedra entre cuyas funciones se encuentra la gestación de una materia – está ganando por cuarenta horas de trabajo a la semana $31.770,94 en bolsillo. Para llegar a ese lugar, el tipo tuvo que haber pasado por la enseñanza en otra cátedra y hecho un doctorado. Sea cual sea la ciencia, para ser doctor se tarda entre 15 y 20 años. Además, un docente auxiliar con dedicación simple sin antigüedad cobra por diez horas de trabajo a la semana $4.512,74. Eso si tiene suerte de cobrar.

El último censo que se hizo en el año 2005 – ¡hace 13 años! – reveló que sólo en la Universidad de Buenos Aires había 11.000 docentes ad honorem. Hoy se estima que el número supera los 20.000. O sea, tipos que se forman, dan clase y corrigen exámenes sólo por amor al arte. Imaginate qué dirías si te pidieran que trabajaras por las mismas razones.

Un becario doctoral del CONICET – un profesional que está preparando su doctorado – que trabaja en Buenos Aires gana $20.332,69 y un posdoctoral 5 lucas más. Un investigador superior – el mayor rango que puede tener un científico en la Argentina – gana $38.353,60. Además, la inversión en Ciencia y Técnica el año pasado fue un 1,31% del total del gasto del Estado, la segunda cifra más baja desde el año 2004. La primera fue en 2016. Imaginate los tubos de ensayo viejos, los libros carcomidos y los aparatos obsoletos.

Tu pibx te cuenta que el presupuesto en educación de éste año fue de 95 mil millones de pesos, un 26% más de lo presupuestado el año anterior, pero la inflación a la fecha ya supera esa cifra. El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) envió el 20 de julio la nota N°80.005 al Jefe de Gabinete, Marcos Peña, exigiendo una respuesta ante la falta de continuidad del plan de obras edilicias en las universidades nacionales. Todavía no llegó la respuesta.

La Facultad de Ciencias Exactas de la UBA está sin gas hace cuatro meses por falta de pago. Hace unos días se sumó al corte Filosofía y Letras. Son pocas las sedes que tienen la suerte de estar en buenas condiciones edilicias, porque para la mayoría no es así: edificios centenarios y sin arreglos. Imaginate el calor en verano y el frío en invierno, los baños que gotean y los bancos rotos.

Tu hijx te cuenta algunas cosas que quizás ya sabías: que no tiene boleto universitario, que los apuntes cada vez están más caros, que cada vez hay menos horarios para cursar, que los planes de estudio son de la época anterior a internet, que son escasas las articulaciones entre facultad y mundo laboral y que salir a buscar un trabajo cuando se reciba va a ser un azar.

Sabiendo todo esto: ¿seguirías pensando que aquellos que reclaman buscan obsecuentemente hacer política? ¿dirías que los pibes “no quieren estudiar” y que los docentes “son todos unos vagos que hacen paro a cada rato”? ¿bufarías con desdén como bufan muchos cuando se enteran que no hay clases por alguna razón que en el fondo desconocen?

Imaginate que hacés los números y le sugerís que se pase a una universidad privada. Que se la podés pagar. Que ahí no hacen paros y que siempre va a tener clases. Que ahí sí se enseña.

Yo me imagino la respuesta.

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